Desde que tengo uso de razón puedo observar que siempre ha dormido poco y se levanta muy temprano, tanto como para despertar al Sol. Y luego, después de hacer lo que mejor hace, trabajar demasiado, lo sigue haciendo en su casa. Y de vuelta al trabajo. Ha reposado poco en su vida, quizá esa es la razón por la cual siempre se duerme con facilidad en cualquier momento en que lo puede hacer.
Seguramente ha cometido errores, muchos quizá, como todo el mundo, tal como yo, pero no le puedo criticar acerca de eso. Siempre ha sido difícil, como madre soltera, criar y educar a 4 hijos. Y a pesar de lo que todo el mundo puede decir, lo ha hecho muy bien. No ha tenido suerte en el amor, ha elegido mal, soy un espectador y un convencido de ello. No soy hijo del amor, como lo confesó alguna vez. Hoy a sus casi cincuenta, dice que ya no es tiempo de buscar alguien, por respeto a sus hijas, dice. Discrepo totalmente de aquello.
No ha levantado la voz en el momento en que se requiere, pero siempre ha estado allí, para decir algo. Corro por ella, y ella lo hace por mí, por sus hijas, y por toda su familia. Es buena madre, buena hija, buena hermana, buena tía, incluso hasta una buena vecina, a veces demasiado, a veces no lo suficiente. No cree en dejar de trabajar algún día, porque tal vez, pienso, se aburriría con toda esa energía permanente y esa fuerza intrínseca que lleva consigo para todas partes, razón por la cual he llegado a creer, muy en el fondo, que tiene súper poderes. Yo le digo que todo el mundo trabaja con la convicción de que algún día dejará de hacerlo. Simplemente, dice no. “Yo no”. Es cuando aquella utopía de los súper poderes comienza a parecer real, y no sé como lo hace, pero siempre puede hacer todo lo que dice, por y para sus hijas. Sencillamente admirable.
En muy pocas ocasiones la he visto llorar, pero estoy seguro que un montón de veces ha necesitado una enorme cantidad de pañuelos para secar sus lágrimas. Finge bienestar y me entristezco por ello. Es una mujer para amar siempre. Todo el tiempo quiere ayudarme más de lo que necesito, y me gustaría que no lo hiciera. Pienso que debería ser a la inversa, y es esa mi lucha permanente.
Su pasado habla de esfuerzos y lucha constante por la superación. Habla de dolorosos momentos, familias no constituidas, padre ausente, responsabilidades a muy temprana edad, ser madre de sus hermanas y ayuda constante para su madre. Habla de frío y hambre, de pisos de tierra, de trabajo y más trabajo, de ganas de seguir, de vivir y mucho amor para entregar. Habla de dar constantemente a sus seres queridos, sin recibir nunca nada a cambio. Salvo la satisfacción de estar en paz.
Seguramente ha cometido errores, muchos quizá, como todo el mundo, tal como yo, pero no le puedo criticar acerca de eso. Siempre ha sido difícil, como madre soltera, criar y educar a 4 hijos. Y a pesar de lo que todo el mundo puede decir, lo ha hecho muy bien. No ha tenido suerte en el amor, ha elegido mal, soy un espectador y un convencido de ello. No soy hijo del amor, como lo confesó alguna vez. Hoy a sus casi cincuenta, dice que ya no es tiempo de buscar alguien, por respeto a sus hijas, dice. Discrepo totalmente de aquello.
No ha levantado la voz en el momento en que se requiere, pero siempre ha estado allí, para decir algo. Corro por ella, y ella lo hace por mí, por sus hijas, y por toda su familia. Es buena madre, buena hija, buena hermana, buena tía, incluso hasta una buena vecina, a veces demasiado, a veces no lo suficiente. No cree en dejar de trabajar algún día, porque tal vez, pienso, se aburriría con toda esa energía permanente y esa fuerza intrínseca que lleva consigo para todas partes, razón por la cual he llegado a creer, muy en el fondo, que tiene súper poderes. Yo le digo que todo el mundo trabaja con la convicción de que algún día dejará de hacerlo. Simplemente, dice no. “Yo no”. Es cuando aquella utopía de los súper poderes comienza a parecer real, y no sé como lo hace, pero siempre puede hacer todo lo que dice, por y para sus hijas. Sencillamente admirable.
En muy pocas ocasiones la he visto llorar, pero estoy seguro que un montón de veces ha necesitado una enorme cantidad de pañuelos para secar sus lágrimas. Finge bienestar y me entristezco por ello. Es una mujer para amar siempre. Todo el tiempo quiere ayudarme más de lo que necesito, y me gustaría que no lo hiciera. Pienso que debería ser a la inversa, y es esa mi lucha permanente.
Su pasado habla de esfuerzos y lucha constante por la superación. Habla de dolorosos momentos, familias no constituidas, padre ausente, responsabilidades a muy temprana edad, ser madre de sus hermanas y ayuda constante para su madre. Habla de frío y hambre, de pisos de tierra, de trabajo y más trabajo, de ganas de seguir, de vivir y mucho amor para entregar. Habla de dar constantemente a sus seres queridos, sin recibir nunca nada a cambio. Salvo la satisfacción de estar en paz.
No hay comentarios:
Publicar un comentario